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INTRODUCCIÓN A LAS ARTES
MARCIALES
ORÍGENES
El origen de las
Artes Marciales se remonta a los tiempos prehistóricos, cuando el ser humano
se vio obligado a utilizar su propio cuerpo para defenderse de las fieras y del
mismo hombre, posteriormente observó que debería equilibrar sus capacidades
apoyándose en los elementos de la naturaleza como herramientas para dominar
a la misma naturaleza, y como armas para vencer a los animales y poder
imponerse a otros pueblos.
Con el pasar del tiempo, las técnicas de lucha fueron evolucionando, así como las rudimentarias armas y herramientas, a las que el hombre sofisticó su manejo, optimizando su capacidad y destrezas físicas, organizando y especializando a sus ejércitos y sus estrategias de combate, tanto a nivel individual como en conjunto.
Las diferentes comunidades, inspiradas en múltiples temas, desde la forma
innata de defensa del ser humano hasta las estrategias de lucha de los animales, estudiaron con detalle
las capacidades físicas, mentales y
espirituales del ser humano, potenciando sus habilidades y buscando
convertirse en seres casi invencibles, se dieron a la tarea de explorar y
explotar cada detalle, cada movimiento, cada sistema corporal (nervioso,
óseo, muscular, circulatorio, endocrino, etc), y cada movimiento que le
sirviera para la defensa y el ataque, y a su vez la causa y efecto que estos
movimientos y técnicas pudieran ocasionar a favor o en contra tanto del
propio organismo como el del posible contrincante.
Adicional a la inspiración que originó el estilo, tuvieron que prestar gran atención al
nivel de belicosidad de los pueblos que les rodeaban, y adaptar su técnica al
estilo de lucha de estos pueblos para poder contrarrestar su poder, y
tratar a toda costa de que fuera su estilo el que se destacara frente a los demás, con el correr del tiempo
algunos grandes guerreros dieron gran fama tanto a
su región de origen como al estilo típico de lucha que practicaban,
otros en cambio se dedicaron a perfeccionar sus técnicas en la
clandestinidad.
Entre los principales
pueblos que se destacaron por la evolución de sus técnicas marciales, se
encuentran la India, China, Japón, Corea, Filipinas e Israel, las cuales
fueron expandiéndose y dándose a conocer hacia Europa y con el correr del
tiempo a los demás continentes. Al propagarse, en unos casos conservaron sus
técnicas puras, en otros fueron fusionadas y en su mayoría dieron paso a la
inspiración de muchas otros sistemas de lucha.
Aún hasta nuestros días continúan mezclándose técnicas de diferentes sistemas, lo que ha generado la aparición de un gran número de estilos mixtos, que prometen brindar cada vez mayor eficacia y protección a sus practicantes, llevándoles a un plano muy competitivo pero sesgado por la explotación comercial, lo que comúnmente se aprecia es que en su mayoría han sido despojados de la mística, valores, principios y filosofías, propios de los estilos originales que les sirvieron de guía, aunque no puede generalizarse esta apreciación. En la actualidad se encuentran otras escuelas de artes tradicionales no deportivas, que a la sombra de la clandestinidad han venido evolucionando sus técnicas, y han venido saliendo a la luz tímidamente, con gran sigilo abren sus puertas a nuevos miembros y culturas, pero manteniendo su esencia y tradiciones lejos de la corrupción capitalista. Otras en cambio y para infortunio de todos, tras una máscara de autenticidad, promulgan la orientación integral y equilibrada del Budoka, pero su visión mercantilista solo ve en sus miembros una fuente inagotable de recursos, desglosando al máximo los contenidos, y creando cuanto curso y disculpa sea posible de inventar para poder así obtener el máximo de rentabilidad por algo que debería estar incluido en el programa del discípulo, aprovechando la ignorancia de unos y la necesidad de aparentar de otros, expiden graduaciones aceleradas por doquier, para dejar de ser un Ryû y convertirse en una industria, aunque también aquí no puede generalizarse esta apreciación.
Hablando puntualmente de nuestro linaje marcial de origen japonés, en el período de evolución que ha vivido este Ryuha, ha tenido una marcada influencia China con algunas pinceladas de las artes Coreanas e Hindúes, pero se preserva el ancestro cultural japonés en nuestras técnicas y filosofía. En la cultura Japonesa, como en las demás culturas se marcaron ciertas pautas que han regido el estudio y promulgación de sus estilos marciales hasta nuestros días, histórica y geográficamente esta región asiática se vio afectada por diversos factores que dieron origen a diferentes tipos de lucha con y sin armas, teniendo en común el gran enfoque hacia el desarrollo espiritual de sus practicantes, motivo por el cual esta cultura se levanta como un fénix cada vez que lo necesita, ya sea de catástrofes naturales, guerras y demás factores que intenten afectarles. Entre los diferentes tipos de lucha, se encuentran estilos que a pesar de tener el mismo origen se han derivado en diferentes denominaciones, clanes o ryuhas, originadas unas veces por las migraciones de sus practicantes a otros lugares, otras por su ubicación geográfica, otras por el nombre de sus exponentes más famosos; otras por los complementos, modificaciones y/o combinaciones que resultaran de la investigación y dedicación de maestros consagrados. En la antigüedad era fácil encontrar a algunos miembros de escuelas e incluso comunidades completas tratando de comprobar la eficacia de sus técnicas, recurriendo a feroces batallas o pruebas de habilidades que en ocasiones terminaban con la muerte de algunos de sus integrantes, o en derrotas que humillaban el honor del guerrero con su clan. Por estos motivos algunas artes se fueron derivando en diversas denominaciones, y a su vez marcaron diferencias respecto a la manera en que se propagaban y evaluaban los conocimientos, para hacerlos más didácticos, captar más adeptos y permitir así la perpetuidad del estilo. Con el pasar del tiempo desde el 1800 aproximadamente, muchos de los tradicionales estilos dejaron de ser artes exclusivos de los ejércitos y abrieron sus puertas a la población común, otros se convirtieron en actividades deportivas, y otros aún continúan captando miembros a la manera tradicional.
Inicialmente los clanes recurrían a un sello, un medallón, una imagen, o una característica especial que diferenciara a los miembros de una escuela o Ryû, posteriormente para poderlas masificar y propagar, se vio la necesidad de implementar otros distintivos que facilitaran la identificación de las jerarquías entre sus miembros, por niveles de mando, por conocimientos etc., generando el Gendai Budo o Artes Marciales Modernos, donde hacen su aparición Artes como el Karate Do, Aikido, Kyudo y Judo entre otros. Este fenómeno a su vez originó el Mudansha - Yudansha, o sistema Dan - Kyu, que trajo consigo la aparición de cintos de colores dentro de una categoría de estudiantes principiantes y avanzados denominada como Kyu, y una categoría donde se clasifican a Instructores y Maestros denominada como Dan, el número Kyus o cintas de colores así como el número de Danes o grados de Maestro, es inherente a cada Arte y más propiamente al estilo en particular, es común ver Artes diferentes con sistemas de colores similares, o ver estilos similares con gamas diferentes. Todas estas clasificaciones generaron a su vez una serie de certificaciones de idoneidad o licencias, con las cuales se respaldan los niveles de evolución física y espiritual de los instructores, donde más allá de generar una prisa desmesurada por obtenerlas comercialmente, su objetivo radica en que se pueda demostrar gradualmente que el maestro ha venido madurando en sus conocimientos y experiencias, enriqueciendo su capacidad de aportar no solo técnicas de combate sino también preceptos de vida, lo que le convierte en un modelo a seguir para sus discípulos. La evolución como maestros se ha venido clasificando desde la antigüedad dentro del sistema de graduación Menkyo, el cual es emitido únicamente por el Sokê o Máximo maestro del Ryû, determinando así que un maestro portador de este tipo de Rango está en la capacidad de transmitir el conocimiento de manera idónea; obtener este grado es una de las más altas aspiraciones de un artista marcial por medio del cual puede fundar su propia escuela dentro de la línea y parámetros de su Ryuha. El rango de Sokê sólo se hereda por consanguinidad directa o por designio del Sokê predecesor al momento de su muerte por medio de una certificación conocida como Densho o Makimono, el cual constata que el maestro que lo porta es el sucesor y nuevo Sokê de la escuela o Ryuha. El maestro que ostenta este rango es el máximo líder y/o heredero de una escuela, generalmente de un Arte antiguo Japonés o Koryû, cuya responsabilidad es la de velar por la perpetuidad del Ryû o Ryuha, con la correcta difusión de las enseñanzas propias de su sistema a través de su equipo de maestros e instructores a cargo. SOKÊ KUROYAMA |
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